Parte 3. Sin Futuro- El Rechinar de dos Espadas en mi Alma
Sin
futuro
Mi esencia, de a poco, comenzó a
desaparecer. Mi propósito gemía dentro de mí. Vagaba por las calles de la
insensatez; me embriagaba con lo vano. Consumía lujuria. En mis adentros me
había convertido en un vagabundo errante, un mendigo sin techo y harapiento. Escarbaba
en la basura, mi alimento eran las sobras. Me duchaba en la suciedad.
Por las noches no encontraba descanso ni dónde
apoyar mi cabeza. El frío se deslizaba por mis sábanas hechas de cartones. Durante
el día, me hallaba sentado en las escaleras de la desdicha y recostado en el
muro del infortunio, con un cartel en mi cuello que decía: “Sin futuro".
Pude meterme en mi interior y ver lo que
realmente era. No somos siempre lo que vemos en un espejo. Realmente somos
aquello que no vemos con facilidad. Escarbé en mi alma y encontré a alguien que
lloraba; hallé soledad y vacíos. Mi exterior era totalmente un engaño a mis
ojos y a los de los demás.
Creo que por más perdidos que estemos,
engañados con la belleza externa, algún día nuestra humanidad nos va a demandar
de nuestra esencia, de eso que realmente somos, de la fragancia interna, de ese
perfume costoso que anhela los pies del maestro. Desde entre los escombros y el
polvo, alzará su voz y pedirá a gritos que lo dejemos brotar.
Hería mi espíritu con el puñal de mis
decisiones. Le robaba a mi alma su libertad. La secuestraba con mentiras,
mientras golpeaba mi cuerpo con mi pasividad, hasta desfigurar mi rostro con los
nudillos de mi suciedad. Era un prófugo de mi sabiduría, huía de mi
inteligencia, escapaba de mi conciencia, evadía los susurros de mi corazón.

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